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viernes, 4 de noviembre de 2016

"Guardianes" de Andrés Picado.

En el contexto del ser humano, en sus diversas nociones de su existencia y pensamiento, el mundo no se limita únicamente a lo físico o materia, también es posible mirar más allá de lo que perciben nuestros ojos. Podemos también mirar con el “pneuma” o espíritu; entiéndase el espíritu como la fuerza que brinda la energía al cuerpo para que funcione y se desenvuelva en este ámbito de lo terrenal y lo matérico.

Desde tiempos inmemoriales han existido filósofos, teólogos y otros pensadores que han dado su versión de este mundo inmaterial, en este caso con el tema de los guardianes los podemos encontrar en la mitología de los elementos y seres mitológicos descritos por primera vez en las obras sobre alquimia de Teofrasto Paracelso (1493–1541), estos seres espirituales coinciden también con la mitología griega en el contexto helenístico y su mundo de lo mundano y espiritual.

Dialogando sobre el tema de lo espiritual, en nuestro contexto predominantemente cristiano también existen entes o espíritus protectores enviados por Dios (Theos), por ejemplo, los ángeles y arcángeles. En otras tradiciones, los espíritus guardianes los podemos encontrar en los elementos de la materia como el fuego, el agua, tierra y aire, proveniente de tradiciones antiguas en todo el mundo.

Precisamente y bajo ese concepto, el joven artista sancarleño Andrés Picado realiza sus pinturas protectoras, cada pieza artística representa un guardián, es así como cada figura, color, textura y forma está íntimamente relacionada con su contexto de naturaleza, vivida en su tierra San Carlos y mezclada con ese mundo espiritual y energías que nos rodean a los seres humanos.

El artista con esta muestra nos comparte su noción de mundo y su pensamiento de la trascendencia del ser humano en un mundo espiritual, cada trabajo artístico comunica una idea al espectador y se espera que el guardián que en ellas existe los proteja en esta interacción pictórica.

Mgtr. Antonio F. García Zamora.
Curador y profesor de Arte UTN sede de San Carlos.

"Guardián de la Sabiduría", (2016) Acrílico sobre Lienzo.

domingo, 5 de junio de 2016

Comentario sobre la Educación Prohibida y el contexto educativo costarricense.

Al leer los textos "Plegaria del estudiante" de Humberto Maturana, un cuento "Pensamiento sin sentimiento, la gran tragedia" de Adolfo Pérez Esquivel (2004)  y observar detenidamente el video (no película) "La educación prohibida", me he puesto a reflexionar sobre varias cosas como por ejemplo el ideal docente o lo que se desea y la praxis, que es lo que se realiza en el contexto educativo nacional.
Como profesor en una escuela primaria del MEP y docente en la UTN, tengo el privilegio de observar y vivir dos ambientes laborales y de docencia distintos entre sí, por un lado, pero con muchas semejanzas por el otro. Yo no creo en los números, ni en las notas de las evaluaciones cuantitativas que ambos sistemas (Universitario y Escolar) me imponen realizar, en ese sentido siento una contradicción entre lo que quieren que uno como docente realice y lo que ponen en praxis las autoridades. El aprendizaje no es un número, el aprendizaje es la aplicación para la vida de un concepto o tema.
Creo que la docencia es una profesión aparte de otras, soy docente y mi énfasis las artes, que es muy distinto a ser meramente artista como profesional. No es lo mismo dominar técnicas y tecnologías para crear de forma individual proyectos, que transmitir el conocimiento a otros o ser mediador en el aprendizaje de un grupo de estudiantes. Con esto digo que no todo matemático por decir algo, es buen profesor de matemática y no todo artista es buen profesor de arte.
Por otra parte, creo en el juego como método de aprendizaje, el descubrimiento de cada estudiante en su saber y otras metodologías que hoy están de moda, sin embargo también el contexto influye en el buen desempeño de los aprendientes y actividad docente, por ejemplo el elevado número de estudiantes que hay por grupos de 25 a 35 en algunos casos y el espacio de aula. Todo eso influye en una atención grupal y no individual como el vídeo lo plantea, realmente es muy difícil atender necesidades y características educativas de 25 a 35 personas, suena muy lindo en el papel realizarlo, pero es muy difícil en la praxis.
Un estudiante motivado rinde mucho mejor que uno que lo hace por obligación y por pasar, de ahí la responsabilidad del docente de utilizar metodologías para que el estudiante por sí mismo descubra y se motive, ya que nadie aprende por otra persona.
El docente actualmente en Costa Rica se la tiene que jugar entre el "ideal" de cuanta nueva teoría pedagógica hay y lo que las autoridades educativas quieren y el contexto real. Costa Rica no posee un sistema educativo a base de investigación, sino de un mal "copy-paste", en algunos años trató de copiar a España en materia de educación especial (con todas sus variantes) y ahora hay que ver que inventa Finlandia para ver como lo "imponen igualitico" en nuestro país, sin mediar en las instalaciones educativas de ese país, facilidades para los docentes de preparación y hasta salarios. Tampoco creo en cantidad de clases es sinónimo de calidad educativa y ejemplo de ello son los tales 200 días lectivos en el MEP que solo ha propiciado al centro educativo como una guardería para que los niños y adolescentes no estorben en la casa y para que no deserten, está la cultura del pobrecito y pongámosle 100 porque sino aprueba es culpa del profesor. 
En fin concluyo que la educación y el proceso práxis vrs realidad, es un tema de nunca acabar y hay que estar en constante actualización, estar atentos a las necesidades reales de los estudiantes, para mediar, hay que conocer y comprender... sino todo queda muy lindo en el papel.

Mgtr. Antonio F. García Zamora.
Ciudad Quesada, San Carlos, junio 2016.

sábado, 21 de mayo de 2016

Dibujos de Jose Hernández.

El profesor y artista sancarleño Jose Hernández muestra sus obras figurativas en el espacio Alternativo de Arte de la UTN sede de San Carlos, el maestro con sus dibujos realiza un sentido homenaje a esta técnica como base indispensable de todo proceso de pensamiento artístico. Para ello incluye diversos géneros como el retrato, paisaje y un dibujo sobre el concepto de "elegancia".

Los dibujos van desde el uso del carboncillo, plumillas y sepias, precisamente para mostrar al público las posibilidades técnicas al realizar este tipo de trabajos artísticos. El artista capta las formas figurativas, pero no es la copia de su entorno lo que busca, sino sacar poesía visual en sus obras, la representación del paisaje es también un estudio minucioso de la luminosidad del entorno y las diversas texturas visuales que se pueden lograr en un espacio bidimensional, Hernández no pretende copiar la naturaleza como un adorno, sino mas bien como medio de expresión a lo nacional y su origen sancarleño.

En los retratos que presenta, expone al público sus raíces retratando a su tatarabuela y su madre, dos pilares en su existencia, la tatarabuela la retrata en sepia y estiliza el rostro como su pasado y la sensación de su historia de vida, en el retrato de su madre está presenta la ternura y la línea como elemento fundamental de su trabajo.

El trabajo de Hernández vuelve a mostrar la base gráfica de todo artista visual y lo eleva a su contexto costarricense-sancarleño, un exquisito uso de la línea y el claroscuro deleitan al público y lo lleva a observar con detalle su entorno y la riqueza del paisaje nacional. Con esta exposición la UTN vuelve su mirada al dibujo artístico como un medio para deleitar la vista y poder comunicar ideas del entorno local y nacional.


Jose Hernández comentando sobre su obra.

sábado, 5 de marzo de 2016

Luz y Paisaje, fotografías de Rafael Ottón Solís.


Rafael Ottón Solís conversa con estudiantes y funcionarios de la UTN sobre su obra fotográfica.

La Universidad Técnica Nacional sede de San Carlos, en su espacio de exposiciones de artes visuales, inicia el año 2016 con la exposición artística “Luz y Paisaje” del artista nacional Rafael Ottón Solís, precursor de la instalación en Costa Rica.
La muestra la conforman diez fotografías, en ocho de ellas el artista realiza un estudio de Luz y búsqueda de la belleza en lo cotidiano, retrata las comunidades guanacastecas de Lagunilla de Santa Cruz y Tamarindo; además presenta una fotografía sobre su reciente instalación “Batambal” (2016, MADC) exhibida en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo en San José y finaliza la muestra con la imagen redescubriendo la historia: “El tranvía” (2016, fotografía digital).
El espacio alternativo de arte de la UTN sede de San Carlos, se llena con las historias simbólicas, estudios de luz y materia que capta el maestro Solís en el contexto actual guanacasteco y costarricense, utilizando la fotografía digital como el medio ideal para su propuesta artística. Las imágenes presentan el quehacer cotidiano y nos muestra otra visión de la fotografía como instrumento de estudio y reflexión, cada imagen se desarrolla alrededor de una historia que invita al espectador a mirar su contexto desde otros ángulos: el de la luz y la belleza de su paisaje cotidiano.

Luz y Paisaje.

La luz, lo matérico y las historias en el devenir cotidiano costarricense, es la carta de presentación del más reciente trabajo fotográfico del artista Rafael Ottón Solís.
Cada imagen captura y recopila una historia de las personas presentes o también las ausentes. En palabras del artista, esta exposición es un acercamiento respetuoso a una pequeña comunidad guanacasteca, son historias silenciosas, pero en algunas se puede escuchar la música a partir de lo visual. En esta muestra se cuela también lo matérico, presente en todas las obras del maestro Solís y despliega junto con el estudio de luz, la belleza en lo cotidiano y en las cosas sencillas.

Detalle de la exposición "Luz y paisaje"

La mayoría de las fotografías fueron tomadas al atardecer o anochecer, de manera que muestran la variedad cromática-lumínica del paisaje guanacasteco, la luz se convierte siempre en una presencia y es junto con el paisaje, los protagonistas de esta interacción simbólica.

MAMC. Antonio F. García Zamora, curador


martes, 2 de febrero de 2016

Cicatrices de la vida...

"Archivo Familiar 1" (Fotografía)

Magda Córdoba, artista visual costarricense realizó una interesante investigación sobre las cicatrices como la metáfora del dolor humano, su trabajo artístico no solo habla del dolor físico, sino también el que no se observa en nuestra piel: el dolor del alma, como el dolor interno de cada ser humano.

Cada cicatriz que se forma en nuestra piel se convierte en una historia de vida, la piel se regenera, pero esa regeneración no es en forma idéntica a su estado anterior. Es por ello que la cicatriz queda como marca física de un suceso que transforma nuestro cuerpo y porque no, nuestra forma de ver la vida y como marca física de algo que podría llegar mas a lo interno que a lo externo.

En palabras de la artista, esta exposición refleja su inquietud personal desde hace dos años de indagar sobre la investigación en los procesos creativos y el cómo realizar un proyecto en artes visuales. Por otra parte refleja una investigación sobre su experiencia personal del dolor físico y las secuelas que dejan una cicatriz como marca permanente de un suceso o acontecimiento de vida.

La expo no solo refleja el punto de vista del artista, sino que muestra experiencias de personas con cicatrices que ella seleccionó y fotografió para su trabajo visual; es importante destacar una fotografía llamada: "Archivo Familiar 1", que se refiere a su madre, quien fue ejemplo de lucha y como salir adelante a pesar de las cicatrices que deja la vida, ella ha influenciado en la vida de Córdoba como ejemplo de superación y trascendencia.

Precisamente la artista con su trabajo "Dermis" culmina su investigación de los procesos creativos por medio de su serie fotográfica contemporánea, la cual nos lleva a interiorizar el dolor humano, como algo tangible y permanente, el dolor en este caso no solo se refiere a lo triste, sino a la alegría de nacer por ejemplo, también nos lleva mas allá del dolor físico; es el proceso de interiorizar el dolor como experiencia de vida.




jueves, 14 de enero de 2016

¿EL ARTE CONTEMPORÁNEO TIENE ALGÚN VALOR?



Me pareció interesante el artículo que no es de mi autoría y acá lo transcribo para que lo analicen.

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«El gran error del arte contemporáneo es que ha querido destruir la técnica y el oficio. Lo que es un error es pretender pintar sin saber pintar: eso es una petulancia y una arrogancia increíbles. Aunque el concepto de academia no interese, es necesario. Sin eso, no hay arte.

El arte del siglo XX se ha caracterizado por la destrucción de la forma, por elevar la abstracción y la experimentación a algo sagrado, así como por la destrucción de los valores tradicionales. Pero ahora con el final del siglo vemos que el ciclo se da por satisfecho, la destrucción de la forma ya no da para más.»

Para mí el arte contemporáneo no tiene ningún valor mas que el que le dé cada uno… Aunque hemos de matizar eso de “arte contemporáneo”: hoy en día aún se considera a Picasso o Miró arte contemporáneo y han pasado ya más de cien años… Para mí esa ruptura de la forma queda ya como un hecho histórico que no da más de sí. Es decir, para mí un váter puesto en la sala de exposiciones como hizo Duchamp no tiene ningún valor. O más bien tiene valor artístico el hecho rompedor de colocar un váter en la sala de exposiciones, pero una vez acabada la exposición, esa pieza no deja de ser un váter corriente. ¿Por qué ha de seguir costando una millonada si ya no tiene ese sentido artístico? El que le quiera dar valor, se lo da, y el que no, pues no. Es una cosa totalmente subjetiva. Un cuadro tiene valor de por sí, un váter, no.

Lo que le da valor al arte es el efecto subjetivo del que le quiera dar valor. Hay muchas fundaciones de grandes entidades que en los 70 y 80 compraron grandes construcciones como un montón de arena con unas sillas y una pala, o unas cajas… Eran construcciones que valían medio millón de euros o un millón, que estaban en la Bienal de Venecia y estas ferias… Hoy en día estas entidades tienen estas construcciones en un almacén contabilizadas por un millón, o medio millón… Pero lo que hay allí es un montón de arena, unas sillas y una pala. ¿Realmente qué es lo que vale un montón de arena con sillas y pala, si lo quisieran vender? Pues valdrá diez euros, pero en sus libros de contabilidad consta quinientos mil. ¿Vale quinientos mil o vale diez? Para mí es evidentemente y descaradamente un montaje, una gran manipulación del arte que ha servido para que una gran clase financiera y una gran clase poderosa se hiciese millonaria manipulando el arte contemporáneo.»

José Manuel Infiesta, director del MEAM (Museo Europeo de Arte Moderno)

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